La Universidad Autónoma de Baja California inauguró un importante encuentro internacional en Tijuana enfocado en analizar la inclusión, la innovación científica y los retos actuales de la educación contemporánea.
La Universidad Autónoma de Baja California inauguró formalmente el Primer Encuentro Internacional de Cuerpos Académicos y Grupos de Investigación en Educación y Sociedad dentro del campus ubicado en Tijuana.
El evento académico busca fomentar activamente la colaboración científica interinstitucional en torno a los complejos retos actuales que enfrenta directamente la educación superior tanto en México como en Latinoamérica.
La plataforma está dirigida especialmente a docentes activos, personal de investigación avanzada y estudiantes de licenciatura interesados en construir colectivamente el conocimiento pertinente para resolver problemáticas sociales de gran impacto.
Entre los principales ejes temáticos que debatirán los especialistas destacan la inclusión social, los estudios de género contemporáneos, la sustentabilidad global y la necesaria transformación digital en los modelos educativos.
El rector de la máxima casa de estudios, Luis Enrique Palafox Maestre, destacó que estos encuentros permiten construir puentes sólidos entre saberes diversos ante los constantes cambios tecnológicos actuales.
Asimismo, la doctora Teresita Carrillo Montoya afirmó que este valioso esfuerzo surge del compromiso colectivo entre diversas universidades mexicanas para comprender y transformar positivamente nuestras realidades sociales más complejas.
Por su parte, Erika Chávez Nungaray, directora de la facultad sede, detalló que el programa contempla la presentación de ciento setenta y cuatro ponencias distribuidas en diecinueve mesas de trabajo.
La funcionaria universitaria enfatizó oportunamente que la cooperación internacional ya no es opcional, sino el único camino viable para avanzar firmemente hacia el verdadero desarrollo humano y la transformación.
Finalmente, el rector impartió una conferencia magistral donde subrayó que la educación de excelencia debe medirse principalmente por el bienestar real que los investigadores generan directamente en las demás personas.

