Tras el cobarde asesinato de la agente Dalia Espinoza Suszek, la Hermandad de Sangre Azul -a la que perteneció la agente caída desde su fundación- da a conocer su inconformidad por la falta de apoyo del Secretario de Seguridad del Estado, Leopoldo Tizoc Aguilar, tras ordenar que no porten sus armas tras salir de trabajar, pero sí que den resultados.
Es por eso que laboran bajo protesta, mensaje que también es a los mandos de dicha corporación que no se dignaron ni siquiera a mandar un mensaje interno para respaldar la labor de los uniformados honestos como Dalia, que además era una madre y esposa ejemplar.

